jueves, 9 de septiembre de 2010


La última tripulación temporal del Alysio en esta Singladura se encontró en una terraza de Githio con los dos últimos componentes de la anterior tripulación, recién cenados, satisfechos, aunque resignados a su inmediato futuro de vuelta a casa. El vehículo que nos llevó del aeropuerto de Atenas a la población que va a ser origen de nuestro viaje, los devolvería en breve a la “civilización”.

El Domingo 5 de Septiembre amanecemos en Githio a la espera de que Juanjo regresara de Atenas (al que sin duda le debemos agradecer sus esfuerzos y gestiones con la “fregoneta”) tras unos “pescaitos” para comer, ponemos rumbo sur en busca de una cala en la que pasar la estrellada noche. Va anocheciendo y nos vamos aproximando a nuestro destino, recogemos velas y ponemos en marcha el motor, y aquí es cuando nos damos cuenta de la finura del oído del Almirante. Lo que para él parece un natural proceder, nos deja atónitos al comentar que ha oído (por encima del ruido del motor y de las olas) que no funciona la refrigeración del motor y que hay que apagarlo. Con fe en él y a sus indicaciones desplegamos de nuevo las velas y dando bordos alcanzamos nuestro objetivo en mitad de la noche. Cenamos y mañana se mirará por qué no funciona.

Lunes 6 – Despertamos en medio de una cala de aguas transparentes y azul turquesa, típica de cualquier folleto vacacional. Después del siempre y ya conocido “frugal” desayuno del Alysio, los técnicos atacan el mal de la refrigeración y aunque sin saber muy bien cómo acaeció la incidencia, solventan el problema y nos dirigimos a la isla de Kythira para alcanzar con las ultimas horas de la tarde la fortaleza del mismo nombre que la isla. Atracamos en el pequeño puerto. Nos abarloamos (atarse al lado de un barco) a otro velero que amablemente se sacrificó a que todos pasáramos por encima de su cubierta para alcanzar el cemento y ascendemos hacía la fortaleza que domina toda la cala. Las referencias a lo duro que es erigir tales atalayas y a la dureza de la vida de antaño, nos hace apreciar la aparente facilidad de nuestras vidas. El atardecer es digno de mención y la cervecita en una terraza en lo alto del pueblo es de las que sientan más que bien y uno se acuerda por siempre. Bajada al barco y cena (procurando ser silenciosos para no molestar a nuestros más que tempraneros vecinos). El Almirante nos pone sobreaviso sobre la duración del viaje que nos espera al día siguiente y que deberíamos partir pronto.

Martes 7 – “Partir pronto”, Ja, ja ¿pero qué término es ese?, salimos a las doce de la mañana, después de no perdonar el desayuno y de darnos un baño en las transparentes aguas del puerto. Si, he dicho bien, en las aguas del puerto. Cristalinas, viendo las algas, pececitos y demás fauna que nos rodea aún a pesar de los barcos que allí atracan. Nos da respeto el ensuciarlas y contaminarlas con el lavado matinal de la vajilla, así que nos las arreglamos para fregar en tierra. Con el viento en contra y con el motor a favor, nos dirigimos a lo que entendemos y hemos rebautizado como “Mombasa”. Durante parte del trayecto hemos tenido una Mar molesta, nos hemos acercado a los restos de un mercante naufragado aparentemente no hace mucho (el Sr. Google nos confirmaría más tarde que es del año 2.000) y finalmente al atardecer con Mar calma, llegamos a nuestra Mombasa y cuyo nombre en realidad es MONEMVASIA. Otra fortaleza aislada en un istmo, si cabe más inexpugnable que la de Kythira. Salvando las distancias y haciendo un chiste malo, decimos que tampoco es para tanto, que son como las murallas de Ávila pero en el Mar y sin las yemas que tan famosa la hacen. En ocasiones, como en este caso, agradezco ser un ignorante y desconocer que existen en este mundo sitios tan espectaculares como Monemvasia; así puedo seguir impresionándome.

NOTA PARA EVA Y PALOMA: El Almirante ha recibido puntualmente su dosis de gominolas y demás plástico comestible atemperándosele el recio carácter marinero.

Thierry

el otro bicho








Estas son las imágenes del otro animal al que se hace referencia en artículo anterior. Un mamífero que, según lo que vimos y con la ayuda de la guia de especies mediterráneas que llevamos a bordo, dedujimos que se trata de un calderón. Yo me sumergí agarrado al barco en marcha, y pude verlo unos segundos bajo el agua. Impresionante y bello.
Al principio avistamos uno, pero luego se le unió otro más pequeño; pensamos que podía ser su cría.
Juanjo

sábado, 4 de septiembre de 2010

Dieta proteínica



Como entre 7 personas hemos sido capaces de comernos 10kg de atún en 2 días, hemos decidido pescar otro. Hemos puesto la caña y en media hora ha picado uno de 7kg. Queda demostrado que los pilotos pescan mejor que muchos marinos.

Esta vez tenemos más experiencia y la parada para recoger velas y cobrar la presa nos ha llevado menos de media hora.

Después hemos seguido con la travesía a vela (Juan, navegamos más de 7 horas con velocidades puntas de hasta 10 nudos y siempre por encima de 8, todo ello sólo con un cachito del Génova.)

Disfrutando de olas de 2m y viento NW sostenido de 25-30 nudos, cuando hemos doblado el cabo Tainaron y nos hemos encontrado un viento aparente con rachas de 45 nudos que literalmente nos duchaba en la bañera … ¡pá habernos matao!

Fondeamos en Kayio, una aldea con algunas casas de arquitectura tipica de esta zona





De cenar, adivinad: atún al tun-tun. Aunque también hay partidarios de rebajarlo con arroz.

Pili y Carlos

viernes, 3 de septiembre de 2010

Jornada de Bricoalysio



En Sapientza a los genios les dio por trabajar y dedicaron algún tiempo al mantenimiento y reparación general del Alysio, como esta tripulación es mayoritariamente masculina hubo algún que otro incidente con el tamaño de las luces, ya se sabe que el tamaño importa y que dos centímetros mas o menos son una gran diferencia…

Arreglos varios, cambio de luces de cocina etc...ect..., al dia siguiente al partir de Sapientza vimos una tortuga, pobrecita ella parecía estar muerta, aunque no seria el ultimo enorme bicho raro que terminaríamos viendo…..pero esto lo dejamos para próximos capitulos....


Dia de Turismos Varios

Dia 29 de Agosto, fondeamos en la isla de Proti, donde parece que hace mucho que no pasa nadie (ver Jeep), pero que hay un monasterio-iglesia al que acude un cura ortodoxo en barca a dar oficio a no se sabe quien.

De allí intentamos saltar a Pilos, pero no pudimos fondear por el poco abrigo que ofrecia el puerto, fotos desde el Alysio a la fortaleza.

Bajamos a Methoni , con su torre turca donde hicimos compra y avituallamiento.

A dormir a la isla de Sapientza, para ver si se nos pegaba algo, allí si pudimos fondear, y los atardeceres como siempre, fantásticos.

Carlos Ayllon





Alysio 2014