miércoles, 15 de julio de 2009

El final de la quinta del plátano


13 Julio
Con un poco de retraso pero no quiero dejar de pasar más tiempo para escribir el final de la travesía.
Los que estuvimos la semana pasada en el Alysio como “pasajeros” a tiempo parcial nos despedimos con un par de días en Venecia. Antes de eso pudimos ver como el Alysio llegaba a su puerto final (para nosotros) atravesando un estrecho canal entre la atenta mirada de los paisanos que, a buen seguro, esperaban que nos machacásemos con los laterales de tan estrecho paso. El Almirante evitó dar gusto a los croatas que esperaban tamaño suceso y al final pudimos relajarnos en las duchas del puerto, después de una semana de agua salada por doquier.
Pescaditos y vino blanco de la zona a 3 euros el litro. ¡No era tan malo como para no despreciarlo!, se podía tomar y más aún a tamaño precio.
Los que estuvimos esta semana en el barco no tenemos más que palabras de agradecimiento a la tripulación fija del Alysio. No sé si aprendimos mucho, yo tengo mis dudas, salve decir que al entra en el puerto de Venecia con el Ferri que nos llevo allí, alguien dijo que la entrada en el canal estaba señalizada con “postes” verdes y rojos y que íbamos amurados a barlovento. O sea que yo tengo mis dudas, pero aprendimos muchas otras cosas. Aprendimos de la mirada atenta en todas circunstancias de Joseba y de la sensibilidad, calidez y cariño de Amaia – increíble y entrañable criatura que nos dejó a todos pasmados – y el saber estar y la delicadeza y amistad que nos brindó Juanjo. A los tres nuestro agradecimiento por los maravillosos días que nos hicieron pasar en esta singladura.
Los que estuvimos de pasajeros esos días nos queremos llamar “la quinta del plátano”. Y es que no sabemos por qué extrañas circunstancias nos pegamos una “jartá” a plátanos increíble. Aparecían los plátanos a todas horas como si en El Caribe nos encontrásemos. El plátano tuvo un efecto demoledor, nos produjo risas, muchas risas y una sensación de camaradería y amistad que es difícil definir aquí en pocas palabras. Esperamos que se vuelva a repetir, que la mano firme de Joseba nos conduzca en el futuro a otros puertos y calas, que despelotados todos, nos zambullamos en mares de aguas transparentes y llenas de amistad y alegría por vivir fuera de los condicionantes de la sociedad que nos aprisiona, que nos haga sentir más noches de luna llena, bañándonos admirados y sorprendidos por estrellas mucho más visibles que en las ciudades y que, en resumen, durante unos días, nos podamos volver a sentir libres de todo lo que nos oprime en el día a día de nuestro discurrir apresados a la tierra firme, llena de desalientos y turbaciones y que nos de fuerzas para poder seguir hacia delante, con el timón firme, fijo en la amistad y la alegría por vivir. Gracias Joseba, Amaia y Juanjo… os queremos. Que volváis con fuerzas para preparar otras aventuras similares.

miércoles, 8 de julio de 2009

Nuevas hazañas y castigos



Dia 8 de Julio (hoy no es San Fermín)
Hoy hemos presenciado una de las hazañas a las que nuestro almirante nos tiene acostumbrados. Pero, claro, no es lo mismo que te lo cuenten que verlo en directo. Yo aconsejo a todos los fans de Joseba que lean atentamente este escrito porque estos hechos quedarán grabados en los libros de navegación “per secula sequlorum“. En ellos quedará patente la grandeza del personaje, su valentía y su dureza en el castigo, en definitiva la justicia de todos sus actos.

Salíamos de mañana de la cala en donde habíamos dormido cuando el almirante tomó la firme decisión de izar velas. Prestos todos los tripulantes nos pusimos atentos a la maniobra que ya todos nos tenemos aprendida de memoria (ahora las risas, muchas risas…).
Iniciada la maniobra, ete aquí que la mayor no salía, se quedó como trabada en el mástil y ni para arriba ni para abajo, oye tú,… ¿que hacer?. Todos espantados. Momentos de tensión, con la nave dirigiéndose directa hacia los riscos de la orilla.
Presto el almirante se armó de arnés y, sin sombra de duda, con cabo atado a él mismo comenzó la escalada al mástil (bueno, izado por Amaya y un servidor). Acojonaba, oye, acojonaba bastante. Abajo las olas batiendo la chalupa y Él allá arriba peleando con la vela insolente que negábase a obedecerle. Nosotros abajo todos atentos a las ordenes que desde arriba nos daba él. Bueno todos salvo Juan Fran que se dedicó a sacar el reportaje fotográfico del momento, convencido de la importancia de tamaño momento histórico. No fue comprendido eso por el almirante que le dedicó profundos exabruptos por descuidar lo que para él era más importante que las fotos como era la seguridad del barco y, por tanto, la de todos nosotros. Tal vez tuviera razón el comandante, tal vez Juan Fran descuidó un poco la tarea encomendada y por ello el pobre Juan Fran sufrió terrible castigo, colgado de las puntas de los dedos del palo mayor durante varias millas, pero también es cierto que gracias a él ahora todos podemos ser partícipes de la gran hazaña (véanse las fotos adjuntas).
Todo acabó bien y las velas se izaron al viento y nos hicieron volar sobre las olas durante todo el día.
Si bien es cierto, y de ello todos pudimos darnos cuenta, que la justicia del almirante es terrible, pues una vez bajado del palo mayor Juan Fran y su insigne mosquetero- grumetillo - como castigo, fueron obligados a seguirnos a remo (el motor seguía sin funcionar) en la zodiac durante gran parte del recorrido (véanse fotos adjuntas). También es cierto que hizo muestra de su excelsa clemencia cuando el resto de la tripulación solicitamos les dejara subir a bordo de nuevo (se lo pedimos más que nada porque les tocaba hacernos la cena)

Día lleno de emociones, de tristezas y de alegrías. Así es la mar compañeros, así es la mar y la vida en el Alysio.

martes, 7 de julio de 2009

La maldición de Thierry



7 de Julio (San Fermín)
Estamos teniendo unos días “cojonudos”. Avanzamos por entre las islas e islotes, nos bañamos a todas horas y comemos como reyes. Al saber del final del coñac tan delicioso, me permití traer otro similar comprado en el Duty Free, así como chocolates varios comprados por mi querida Rosa, por lo que las charlas de después de la cena están bastante bien acompañadas.
Hay algo que debo decir y que sé que a alguno dolerá más que a otros: El tiempo es estupendo y el sol nos acompaña continuamente. Lo siento Thierry pero alguno ha sugerido en algún momento enviarte un mensaje para darte rabia (ya ves que hay aquí algún cabroncete que otro con algo de mala leche). Creo que no se debió decir eso y creo que fue por eso que Thierry nos ha enviado una maldición, cariñosamente claro, pero una maldición con todas las de la ley.
El caso es que la última noche ha venido acompañada de fuerte tormenta con rayos, truenos, relámpagos fuertes lluvias… Ha sido una noche de perros. Yo temblaba encogido de miedo en el camarote, abrazado a Rosa (ella no se ha enterado de nada porque debido a mis ronquidos duerme con tapones). Con los demás lo mismo, unos se han enterado y otros, los más “troncos“, no . Ha sido una noche horrible. Os lo digo en serio, pero en algún momento, con los ojos abiertos como platos, me ha parecido ver en la obscuridad de la noche, la sombra de la imagen de Thierry asomándose a los camarotes, riendo, riéndose de todos nosotros…
Afortunadamente, la magnífica mañana nos ha saludado con un tibio sol de nuevo. Alegre por el final de la triste noche y poder contemplar la placidez de la mañana en esta bahía de ensueño, he subido a cubierta, me he desprendido de toda mi ropa rompiéndola a jirones (figura poética que no es del todo cierta, pero pienso que en este punto queda muy bien) y he saltado al agua lleno de alegría…
Perdona Thierry… gracias Thierry… no lo haremos más.

Sin embargo por la tarde, después de un día de sol, nos volvió a caer tromba de agua mientras navegábamos, aunque solo duró media hora. La foto adjunta resultó bastante penosa para nuestro capitán, pues no entendía que nos estuviésemos mojando ahí afuera como jil…pudiendo estar adentro sin mojarse. Tonterías que hace uno, no todo va a ser razonable y lógico… ¡estamos de vacaciones!… Bye

La llegada


Nuevas historias del Alysio ahora a cargo de otro escritor novel: Ángel.

Días 5 y 6 de Julio

La verdad es que pensé haber escrito antes, pero la cantidad de actividades a las que nos ha sometido el almirante, me ha impedido cualquier otra actividad a parte de las propiamente regladas (por el almirante, claro). Me he traído el libro ese de Los hombres que no amaban… etc y por no tener tiempo, aún no he podido ni leer el resumen del final.

A la llegada con el taxi a la Marina, ya nos estaba esperando Él a la entrada… su imagen lo llenaba todo. Nos dio las primeras instrucciones (no ordenes)
El pobre Juan Fran había arrastrado por media Europa un alternador de no se cuántos kilos, alternador que todavía, a día de hoy, no se sabe si se va a poder instalar o se lo va a tener que llevar de vuelta Juan Fran a Venecia y luego a su casa. El primer día cargamos cuatro carros de viandas en un super de Zadar, principalmente cosas líquidas como agua, cerveza y algún que otro cartón de leche y después de eso nos pusimos a navegar (¿cómo se podría decir mejor eso?). Ya veis que aún no controlo la terminología, aunque ya no digo aparcar si no atracar, ni cuerdas si no cabos, por lo que estoy la mar de contento. Creo que cuando salga de aquí seré una persona distinta e incluso hablaré de otra forma.
Ayer estuvimos intentando arreglar el motor de la zodiac que dejó tirado al almirante en un lúgubre rincón del puerto de Zadar. Veníamos con nuestros carros del super y el buen hombre salió a recogernos, pero se dio la triste situación de que cuando, pasando de él, llegamos con nuestros carros al barco, el “capitán” (como veis a estas alturas le he rebajado ya de categoría) avanzaba hacia nosotros penosamente dando de remo a la zodiac. La verdad es que esa primera triste imagen del capitán se me quedó grabada durante un tiempo en la retina y solo gracias a sus grandes hazañas posteriores he podido borrarla de mi memoria.
Interrumpo un momento el argumento de la escritura puesto que estoy escuchando un motor funcionando… ¡eureka! ¡El alternador funciona! ¡Juan Fran se ha salvado!
Juan Fran ha traído un “grumete” (algo mayor que Carlitos) que nos está dando grandes momentos de risas. Hemos descubierto que Juan Fran quiere a Marco y viceversa. Es una relación encantadora de amistad a tope (no os confundáis no hay otra cosa más que eso) con buenas dosis de pique de uno hacia otro (bueno, más de Juan Fran que del paciente Marco que aguanta que no veas)^
Por la tarde estuvimos visitando un pecio (digo bien no es “precio”, pecio). Nos sumergimos y descubrimos sus fondos rodeados de peces (adjuntamos foto)

Equipamiento barco


Les mostramos el nuevo diseño de zapatos para las tripulantes del barco. Por supuesto en ningun caso la suela puede ser negra. Aunque ustedes lo piensen, Amaia no ha tenido nada que ver.

Alysio 2014